¡HOY LO PETAMOS!
Érase
una vez un ínfimo pueblo donde el sueño de todos y cada uno de los habitantes
era explotar en la noche de San Juan. Sí, sonará raro, pero los pueblerinos
eran petardos; fuegos artificiales con el corazón de dinamita y pólvora.
La
mañana de San Juan, Dina y Mita, dos gemelas muy astutas y aventureras, se
escaparon de casa con la esperanza de explotar durante aquella maravillosa y
mágica noche. Prepararon las maletas, el mapa para llegar a la gran ciudad de
San Juan, los billetes de tren y la comida.
Dina
ya había subido al tren y Mita se encontraba en el baño cuando de repente se
oyó una voz: “Señores pasajeros, el tren con destino la ciudad de San Juan
saldrá dentro de dos minutos.” Pero justo en ese momento, Mita estaba encerrada
en el baño sin poder abrir la puerta. Preocupada y agobiada, estaba pensando el
modo de poder salir de aquel diminuto espacio, cuando alguien entró y Mita aprovechó
para gritar: “¡Ayuda, por favor, me he quedado encerrada!” La mujer que había
entrado golpeó la puerta con el puño y Mita salió corriendo en busca del tren,
pero… era demasiado tarde. ¡El tren ya no estaba! Lo que no hubiera imaginado
era que su hermana, Dina, la estaba esperando sentada en un banco mirando cómo
el tren se alejaba, con hastío y preocupación.
Cuando
las dos se cruzaron las miradas, se pusieron a llorar; eran inseparables.
Habían perdido la gran oportunidad de cumplir su sueño. O eso pensaban. Pero no
desistieron, y decidieron optar por ir a San Juan en bicicleta. Así que regresaron
a casa, las cogieron sigilosamente para que sus padres no se dieran cuenta y
pusieron rumbo a la ciudad. Pedalearon lo más rapido posible y,
sorprendentemente, lograron llegar a tiempo.
Se
cogieron de la mano ilusionadas, era su gran momento. Notaron el calor del
fuego ardiendo, era inexorable que no explotaran, y en 3,2,1… ¡Boom! Un
maravilloso sonido con unos colores y unos matices preciosos se divisaban en el
cielo. Habían quedado reducidas a la nada.
Anna Vicens
Mercè Vilà
3r ESO C

